El Quimba: resignificando el fútbol
- 22 nov 2025
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Tiene 22 años, es un amante al fútbol de corazón, paso por academias como Santa Fe, Canteranos F.C, y viajo hasta Europa para intentar conseguir su sueño. Hoy logró resignificar el fútbol de forma personal para darle una segunda oportunidad y es uno de los creadores de contenido deportivo más importantes de Colombia.

Santiago Quimbayo, o como mejor lo conocen sus seguidores “El Quimba”, es un joven apasionado por el fútbol, desde pequeño estuvo rodeado siempre de fútbol, ya que acompañaba a su padre, tíos y abuelos a los torneos que tenían con su equipo de fútbol familiar “Quimdent”, así poco a poco empezó a inculcar el amor por la pecosa, tanto, que el mismo fue el que dijo querer jugar en una escuela de fútbol: “crecí viéndolos a ellos jugar y me gustó. Y yo, fui el mismo el que pidió empezar a jugar fútbol”
Recuerda su primera academia “Colachos” como si fuera ayer, fue apenas a sus 4 años, su tío Esteban quien estuvo a punto de debutar en la profesional lo llevaba todos los fines de semana a sus clases en Kennedy, jugaba por las mañanas de forma recreacional pero su padre ya empezaba a notar el gusto de Santiago por el deporte. Tanto fue el gusto que su padre decidido llevarlo a la academia de Santa Fe para que empezara a tener un proceso formativo y una proyección para su carrera.
Con 13 años ya quería empezar a tener sus primeros pasos en el mundo competitivo, jugar torneos, ligas y campeonatos que le dieran esa motivación extra que necesitaba, pero en la academia de Santa Fe empezó a darse cuenta de que las oportunidades no llegaban y empezaba la frustración: “En Santa Fe las cosas no se dieron, porque yo quería empezar a competir en torneos más altos, y veía que no podía subir allá, pues, por distintos temas de manejo de clubes”.
Por eso al año siguiente paso de Santa Fe a “Kanteranos” una academia muy reconocida respaldada por el equipo profesional de Envigado. Se fue buscando oportunidades y las consiguió, su primer subquince lo jugo con 14 años y con el numero 18 en su espalda, participando tanto en ligas como en torneos nacionales. Después gracias a su proyección y esfuerzo pudo subir de categoría hasta llegar a los torneos subdiesiciete, logrando obtener menciones honorificas individuales en torneos como “Copa internacional de Medellín”.

Se destaco como volante en su etapa por Kanteranos, jugo su último subdiecisiete en 2019 en la academia de envigado y decidió dar el gran salto a las pruebas profesionales de La Equidad. Contaba con un gran respaldo tanto de familiares como de profesores, lo que le valió para poderse saltar los primeros filtros de las pruebas por recomendaciones directas, logro llegar a la última semana de pruebas, donde con palabras de Santiago: jugo su mejor fútbol en esa etapa. La semana paso y los filtros pasos, llegaban jugadores de todas las academias reconocidas en Bogotá; Millonarios, Santa Fe, Nacional, etc. Todos querian un cupo para entrenar con las inferiores de la equidad, todos iban en busca de un sueño, hasta que llego el ultimo filtro, entrenar con la categoria 2004 de la selección colombiana de fútbol.
Santiago y su padre estaban muy ilusionados esperando el aval para poder continuar con el siguiente filtro, pero el resultado final no fue lo que esperabán: “Hasta que llegó el último día, el otro filtro era empezar a ir a jugar con la selección Colombia dos mil cuatro, y me mocharon ese día, me acuerdo, fue un viernes. Ese día sí me dio duro porque yo me veía dentro del equipo. Y a mi papá también le dio duro, mejor dicho, pensábamos que yo ya iba a jugar en equidad”. Cuenta que un jugador de la academia de Millonarios llego recomendado, que tenía influencias externas que le permitieron entrar a la convocatoria en el último filtro sin probarse si quiera en algún filtro anterior.
Después de esta amarga noticia no dejo caer su sueño, asi que se unio a la academia “El Minuto”, donde podía seguir participando en torneos competitivos para mantener su buen nivel, pero llego lo que nadie esperaba, la pandemia. Con el covid-19 el mundo cambio, la sociedad tuvo que modificar su estilo de vida a cuatro paredes y Santiago no fue la excepción: “Yo, en esa pandemia, cambié mi horario totalmente. Yo me despertaba como a las tres de la tarde, comía algo y a las siete de la noche me conectaba a jugar en el play, y a las seis de la mañana me desconectaba, me olvidé de entrenar, me olvidé de todo, me la pasaba era jugando”. Aunque cambio su rutina, su alimentación y su cotianidad, acepta que no fue tan malo como pensó, pues empezó a valorar las pequeñas cosas que sucedían en su vida fuera del fútbol, conoció a su novia con la que actualmente comparte su vida, empezó a disfrutar más de sus amigos y descubrió una vida más allá del fútbol, una pasión que no le permitió disfrutar sus etapas por perseguir un sueño.
Cuando la pandemia acabo y la normalidad empezaba a apoderarse de la sociedad, Santiago empezó a entrenar otra vez, a conseguir el nivel que había perdido por la pandemia, empezó a enfocarse más y a tener el objetivo en ojos, y así, a punta de esfuerzo y perseverancia logro abrir una puerta más, viajar a Europa. Unos familiares lograron convencer a Santiago para que fuera a probarse en Suecia: “Ellos querían ayudarme porque la intención de las personas que me querían llevar siempre fue buena, ellos querían que yo cumpliera mi sueño”. Y así fue, alisto maletas, se despidió de su familia y voló por sus sueños con todas las ganas de lograr su objetivo. Cuando llego se dio cuenta que, aunque las intenciones eran buenas, sus familiares no estaban muy enterados del tema futbolístico, ya que al aterrizar en Suecia lo primero que empezaron a hacer fue enviar correos a todos los equipos de la ciudad en donde se encontraba, en vez de tener alguna prueba ya establecida con algún equipo de país nórdico.
El tiempo paso y los correos no recibían respuesta, la liga sueca ya había empezado y los equipos no estaban en busca de jóvenes talento, lo que empujo s Santiago y sus familiares a buscar oportunidades dirigiéndose directamente a las instalaciones de los equipos para preguntar si el joven volante podía probarse: “Pues, es como yo ir ahorita al, no sé, a Tigres, y decir que es que yo quiero jugar, o sea, es raro. Pero ellos me hicieron el favor de decir, bueno, venga mañana y va a entrenar como con la primera c”. Y así fue el Örebro Syrianska IF de la tercera división sueca le permitió probarse en el entrenamiento en la categoría c. Sentía que su juego le gustaba tanto a sus entrenadores como a sus compañeros, aunque no entendía el idioma el recuerda sentir la energía positiva en los entrenamientos, generando una buena sensación en él permitiéndole ganar más confianza tanto con el plantel como consigo mismo.

Las semanas pasaron y su visa de turista se estaba acabando, y aunque sentía que su nivel gustaba en el club, no tenía certeza de lo que pasaría después, así que se dirigió a su entrenador para preguntar por el contrato, pues sabía que, si el club le ofrecía aunque sea un sueldo mínimo podía quedarse en Suecia para seguir entrenando, pero lastimosamente el club no podía cumplir con la cuota mínima, le dijeron que podían darle la mitad del sueldo mínimo, pero nada más. Santiago busco opciones, pensó en alternativas para poder demostrar al estado sueco que podía mantenerse en el país, pero ninguna fue viable, no tenía un nivel de inglés adecuado, y el idioma sueco tampoco lo dominaba, entonces no cumplía los requisitos para conseguir un trabajo y su padre no podía enviarle dinero porque la situación económica familiar era difícil. Así que Santiago decidió desistir de su sueño: “Pues yo dije, hasta acá, yo estaba muy débil de mente, y también decidí desistir así, rápidamente, porque, pues, podía pasar por España a ver qué pasaba, algo así. Pero yo dije, no, yo adelanto mis vuelos y me devuelvo. Y así fue, adelanté mis vuelos, me volví España, y en España adelanté los vuelos de España a Colombia, y me devolví”.
Llego a Colombia con más dudas que certezas, no sabía que quería hacer, no sabía en que trabajar, no tenía ni idea de que haría con su vida, ya que el fútbol al que tanto amor y dedicación le puso, no le pago de la mejor manera. Tenía claro que el fútbol no iba a hacer su futuro, con varios intentos fallidos ya estaba fastidiado con el deporte, no quería saber nada de un balón ni mucho menos volverlo a intentar. El aliento y la motivación de su padre y de su familia no fue suficiente para que Quimbayo le diera otra oportunidad al fútbol, cuenta que, aunque su padre todas las mañanas lo motivaba a levantarse, a entrenar y dedicarle más esfuerzo, Santiago simplemente no quería, mentalmente no estaba del todo bien así que su padre lo acepto y como siempre, apoyo a Santiago en su decisión: “Todo el mundo que le preguntaba algo de su hijo a él les contaba cómo me estaba yendo bien jugando fútbol. Y de la nada, pues, a él le tocó empezar a decirle a la gente que no, que ya no, después de que él hablaba muy bien, de pronto, cómo yo jugaba o algo así. Y de la nada, le tocó empezar a decir que no, que ya no se pudo”.
Llego a trabajar a la empresa familiar, haciendo prótesis dentales, tenía que pagar una deuda millonaria por los viajes que había tomado así que decidió entrar a trabajar allí, empezó a salir más a disfrutar con su novia y a salir con sus amigos sin pensar en el cuidado que un deportista necesitaba, empezó a disfrutar más de las etapas que el fútbol no le permitía vivir: “Me dediqué fue a a trabajar, a pagar esa plata que tenía que pagar, Y me metí al gimnasio, duré como ocho meses sin tocar balón, o sea, full alejado... con mi novia empecé a salir más, alguna que otra fiesta salía con ella, con mis amigos, comía de todo, ya no todo era como que solo cuídeme y solo disciplina, no, ya me relajé”. Santiago encontró otra vida aparte del fútbol, logro recuperarse haciendo otros oficios y disfrutando de su vida muy alejado de lo deportista, lo que le permitió explorar nuevos caminos y facetas.
Después de un año sin saber nada de fútbol, sin ver partidos si quiera de ver un balón, a Santiago le llego una propuesta de sus amigos, participar en torneos amateur. Él no tenía ni idea de la existencia de los torneos aficionados, no sabía la cantidad de dinero que se movia en estas competencias, es más no sabía de qué grandes organizaciones y empresas apoyan estos campeonatos para dar premios con grandes cantidades de dinero. Quimbayo solo creía que en el fútbol solo valía llegar a la profesional. Embajadores fue uno de los primeros equipos en los que Santiago jugo, no le pagaban nada, es más ni el transporte, pero era uno de los equipos que más lo impulso en el mundo del futbol amateur porque siempre lo llamaban para que participara en los torneos con ellos, también empezó a jugar en equipos de fútbol creados por sus amigos, y otros a los que llegaba por referencias, se metió tanto en este mundo, que llego a jugar entre 3 a 6 partidos semanales.
Entre más partidos jugaba más lo reconocían y entre más lo reconocían más lo llamaban a jugar con diferentes equipos, es así como logro ganar reconocimiento en el mundo del fútbol “pirata”. El “pirataso” como él lo llama es el mundo donde exjugadores, ex canteranos, jugadores de selección Bogotá, o selección nacional de categorías menores van a jugar a cambio de un pago o beneficio, Santiago no tenía ni idea de que esto existía, pero cuando lo conoció le gusto cada vez más y así logro hacerse un nombre en el mundo del pirataso. Lo que lo llevo cobrar de a poco, al principio solo pedía para el transporte, para poder moverse en la ciudad y no tener que sacar de su bolsillo para ir a jugar torneos: “Normalmente, por ejemplo, yo, lo primero que empecé a recibir, yo decía, no tengo para la moto, no tengo para el carro no tengo cómo llegar al partido, le decía yo al patrocinador del equipo. No, no, todo bien que yo le doy. Entonces, me pagaban las motos, me daban más o menos cuarenta mil pesos, y eso en realidad me lo gastaba en lo en eso, en ir y volver de los partidos”. Pero después hubo algunos equipos que le pagaban, no mucho, pero le pagaban el transporte y algo más.
Jugó fútbol amateur en torneos como copa Trinche, torneo el Olaya, Fútbol 7 world series, con equipos como Embajadores, Bogotá United, Bogotop, entre otros más, lo cual le dio la oportunidad de participar en la selección de creadores de contenido y también pudo participar a nivel intermunicipal de creadores de contenido con el equipo de Rolos. Ahora tiene su propio equipo de fútbol aficionado, se llama “Quimbastardos” y participan en torneos de Bogotá para tener nivel y poder participar después en torneos como el Olaya o la Trinche.
Junto al futbol aficionado también empezó otro de sus sueños, la creación de contenido cuenta que de pequeño consumía YouTube y algunas redes sociales que le interesaban, y le gustaba la idea de algún dia volverse un creador. Y fue después de iniciar en el mundo del fútbol aficionado que dejo su pena y empezó a subir videos a Tik Tok, comenzó con un personaje ficticio el cual era una mezcla de sátira, humor y critica al mundo del fútbol, tanto al mundo profesional como al mundo de los creadores de contenido, pero cambio esto al darse cuenta de que la gente lo estaba percibiendo de una manera la cual él no quería. Así que reconvirtió su contenido enfocado a mostrar el mundo amateur, su día a día como jugador, a mostrar sus opiniones de manera respetuosa y en sí, a mostrarse tal cual es en la vida real: “Al principio, usaba un personaje que era como de un jugador agrandado, de un futbolista agrandado, y, entonces, yo trataba a la gente que me veía “supuestamente” mal. O sea, yo cogía y le decía a la gente que me veía: “ustedes los que me ven les debe costar jugar al fútbol, peladitos malos, que no sé qué”, y esa era la recocha en mis primeros videos. Pero el personaje me empezó a traer no una muy buena reputación, ósea, yo no quería que la gente pensara que en la vida real yo era así, eso estaba pasando, que la gente decía: “No, ese es un agrandado, ese es una mala persona”.
Reconstruyo su imagen a algo más alineado a lo que él quería, se adaptó al mundo del fútbol aficionado, dejo de lado su rencor con el fútbol y se reconvirtió en una persona a la cual hoy muchos admiran por su contenido, Santiago Quimbayo vivió en carne propia lo que es una decepción deportiva, vivio la “tusa” futbolistica y se sintió derrotado mentalmente, pero hoy en una persona totalmente nueva, con nuevos sueños y metas en el mundo digital, se siente cómodo en su trabajo y en la creación de contenido y siempre está buscando superarse. Está trabajando en crear una comunidad firme y autentica para poder hacer directos e interactuar más con su público, busca nuevas maneras de impactar en sus seguidores y por supuesto ama el fútbol como siempre lo ha hecho, pero ya con una mirada distinta. Hoy ya no solo es Quimbayo, también es el Quimba


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